Mujeres Medicina, sanando juntas

Por Tessa Galeana

La pandemia nos ha traído cambios tan estrepitosos, que las mujeres hemos tenido que analizar nuestras capacidades para reconocer-nos, reencontrar-nos, identificar-nos; hemos tenido que buscar opciones que nos lleven a la sanación física, emocional y espiritual.

Así es como hemos podido vernos como “mujeres medicina”, mujeres que no solo se saben el uso de las plantas medicinales y curanderas, sino también quienes conocen procesos del cuerpo, de la mente, quienes tienen habilidades energéticas, que pueden escucharnos, brindarnos su tiempo, que tienen una palabra de aliento, en su voz tienen poder, en su forma de compartirnos sus conocimientos.

Las mujeres medicina pueden ser psicólogas, ginecólogas, parteras, tu hermana, tu madre, tu tía, tu abuela, tu amiga, tu compañera, las mujeres podemos sanar entre nosotras, solo basta descubrir el poder que cada una tiene y reconocer-nos entre nosotras. En esta ocasión, traigo esta entrevista a cuatro mujeres medicina, desde su contexto y realidad:

¿Qué es ser mujer medicina?

Elisa H. Blengio: Pienso que es una mujer que ha transitado o que ha atravesado, ha pasado, ha caminado, ha vivido, experimentado procesos de enfermedad y sanación o procesos de desequilibrio, como sabe lo que es atravesar ese infierno, digamos, puede acompañar o tan solo comprender a quienes pasan por ahí y que tiene la voluntad de hacer justo ese acompañamiento y posiblemente en algún nivel también sanar a otras personas. Pienso, incluso como psicóloga feminista, me gusta mucho trabajar con mujeres lesbianas porque de pronto muchas cosas que ellas vienen exponerme, son cosas que en algún momento he vivido, incluso vivo, y entonces cuando tú atravesaste eso también, de entrada sabes lo que es estar ahí y cambia tu posición. Eso de la objetividad son patrañas, eso no es cierto, digo, igual y hay mucha terapia, muchas teorías que apelan a eso, pero no, eso también tiene ver, yo pienso que hay cosas que como ya las has vivido puedes acompañar a otras, eso es muy lógico como cualquier cosa, por ejemplo, la acupuntura si alguien llega y te dice “Yo ya hice acupuntura hace un año, inténtalo” y tu dices “ok, vale”.

Gemila Domínguez: Bueno pues creo que tal cual como “mujer medicina” no sé si considerarme como curandera tal cual o como médico tradicional tal cual, porque siento que me falta aprender bastante pero creo que ser mujer medicina implica eso, utilizar tu conocimiento y hasta cierto punto ese poder y esa magia que tienes para poder ayudar a sanar a las demás personas ya sea de manera física y también emocional, creo que va de la mano, porque yo siempre he pensado que las heridas emocionales son las que nos causan las heridas físicas, entonces si de adentro no estás bien, de afuera tampoco vas a estar bien. Ser mujer medicina, es compartir tu conocimiento, tu magia y hacer uso de ellas para un bien común porque también si las personas de tu entorno inmediato están bien eso de manera directa o indirecta, pues va a repercutir en ti también, en que tú también estés bien y también es una satisfacción, es satisfactorio ser mujer medicina.

Xochitl Pozos: Para mí, la medicina es inherente a ser mujer. Nos convierte en mujeres medicina  la capacidad de sanarnos y sanar a otras al conectarnos con nuestro propio poder personal, con la parte más salvaje y fascinante de nuestro ser que puede expresarse consciente o inconscientemente  en infinitas manifestaciones.  Así, es mujer  medicina la oficinista de traje sastre que platica rico y también la chamana de trenzas y faldota que sabe herbolaria; la que toca el tambor y la que grafitea las paredes; la que nos cae bien y también la que no.  No hay estereotipos o deber ser, somos espejos y aunque nos veamos diferentes, cuando compartimos nuestros seres medicina, nos damos cuenta que nos ha dolido lo mismo, que las cicatrices se parecen o que hemos sanado situaciones parecidas.  Lo único que nos diferencia (pero no nos hace mejores o peores mujeres medicina) es que tan conscientes estamos de cómo aportamos nuestros dones, saberes, sentires y vulnerabilidades  al gran tejido sanador que son las relaciones entre mujeres.

Ana De Alejandro: “Mujer medicina”. Debo empezar por decir que el término me encanta, porque hay gente de la que una siente que te cura el alma. Apenas estás cerca y ya sientes cómo su energía mana y te salva. Para mí, aunque no lo había pensado mucho antes de hoy, una mujer medicina es aquella que tiene una visión única y muy personal de la vida, y con esa capacidad de mirar a la munda de otra manera, es capaz de abrirte los ojos y enseñarte nuevos caminos, nuevas formas y maneras de enfrentar tus propios procesos. Una mujer medicina no es aquella que todo lo sabe y que es sabia (aunque puede serlo), sino una que está dispuesta a apoyarte a encontrar la cura a tus males o pesares o a despejar tus dudas, a encontrar tus propias respuestas aunque ella no tenga ni idea acerca de lo que te corroe por dentro, pero sabe a quién preguntarle para ayudarte. A veces, ni siquiera es ella la fuente de tu curación, sino que simplemente te señala el lugar hacia el que podrías mirar para encontrar tus propias respuestas.

¿Te consideras mujeres medicina?

EHB: Me considero un proceso. He tenido procesos con enfermedad, padecimientos de periodos cortos, estoy en la en la búsqueda de la salud del equilibrio, estoy en un proceso. Estoy en ese proceso

GD: Podría decirse que sí, pero yo me considero más bruja, tal cual, hago más click como con la cuestión del arquetipo y del estereotipo, hasta cierto punto, de la bruja tradicional europea, este sombrero puntiagudo, zapatos con hebilla, siempre me visto de negro, salgo a la calle con sombrero, ya tengo un rato, ya me volví como un personaje urbano de Oaxaca, me identifico con la cuestión pagana, nórdica, celta; mi medicina va por ahí, ritual con cuarzos. Así tal cual esa mujer medicina creo que no, pero bruja sí.

XP: Sí, soy una mujer medicina, igual que tú y que ella y ella, y ella (y así infinitamente hasta contar a todas las morras del mundo).

ADA: Me es muy complicado reconocerme como una mujer capaz de curar y apoyar emocionalmente a otras, porque parte de mi propio proceso es el aceptar que merezco reconocimiento por mi labor. Sin embargo, sería injusta conmiga misma si no le doy el lugar que se merece al trabajo emocional que hago, así que sí. Yo soy una mujer medicina. He abierto caminos que a muchas les daba miedo recorrer, he apoyado, escuchado, asistido procesos, acompañado pérdidas emocionales y materiales, abortos, alumbramientos, registros, reconocimientos, matrimonios, compromisos y muchos otros momentos que no sólo han sido significativos para quienes los han vivido, sino que me atrevo a decir que han cambiado sus vidas. Soy como esa tía vieja que siempre tiene una opinión o un consejo y que siempre te va a aportar ideas de posibles soluciones a tus conflictos. Y que si decides hacer otra cosa completamente distinta, como quiera voy a estar ahí para apoyarte si todo falla o celebrar contiga si todo sale bien.

¿Es necesario reconocer nuestros procesos para ayudar a otras en sus procesos?

EHB: Sin duda alguna, si tú no miras hacia adentro, es la frase de Joung: “quien mira hacia afuera sueña, quien mira hacia adentro despierta”, eso lo resume todo. Estar afuera y no mirarse hacia dentro, pues es estar en una ilusión. Es indispensable atravesar los procesos propios para poder también acompañar a las otras.

GD: Sí, creo que es muy necesario reconocernos en el otro, en la otra, para para poder ayudarle, tiene que ver también con un ejercicio más que de empatía, de auto-sanación también. Yo he tenido ocasiones en las que una persona viene a verme para para cenar o tratar alguna cuestión emocional y la que termina con el impacto emocional y sanando, y sacando esa sombra que a veces no nos gusta ver, pues soy yo. Sí es necesario trabajar nosotros nuestros propios procesos para poder ayudar a los demás, sería incongruente el hecho de tener cosas que aún uno resuelve y pues cómo ayudas a las demás personas. Por eso yo digo que hierva bruja es un espacio enfocado a las mujeres, también atiendo hombres, pero va enfocado a sanación de mujeres entre mujeres, es decir, ahí estamos todas y nos jalamos entre todas, vamos tirando una de la otra y han sido procesos muy bonitos, muy intensos, muy fuertes, bien sanadores, al final de cuentas siempre creo que todas las personas terminan reflejándose y terminas viendo tanto cosas agradables como cosas no muy agradables y todo es como como un aprendizaje del que tú tienes que sacar, aunque duela y aunque a veces sea crudo, continuar y sobre todo también saber llevar esta responsabilidad, porque ser bruja también implica una gran responsabilidad, de congruencia, es decir hacer lo que dices y decir lo que piensas, sí es un poquito complejo a veces, pero me gusta mi trabajo.

XP: Absolutamente, no concibo a alguien que se sienta trascendida, elevada o totalmente sana, interviniendo en los procesos de otras, desde la posición de superioridad que da el evadir o negar nuestros propios temas. Escuché una vez a una mujer disfrazada de diosa decir que iba a empoderar a las demás mujeres, así como una mesías, como alguien fuera de la colectividad, superior; su actuar también fue medicina, me ayudó a saber cómo no quería portarme yo con las morras que me han confiado para ayudarlas en sus procesos  (mismas  que invariablemente me ayudan a mí con los míos).

ADA: Por un lado, creo que sí es importante ser capaces de reconocer nuestros propios procesos para así, con el camino andado poder estar ahí para otras personas, para otras mujeres. Sin embargo, no creo que sea indispensable haber resuelto todas y cada una de nuestras oscuridades para ser capaces de iluminar el camino de otras. Porque ahí donde algunas no alcanzamos a resolver algún entuerto, como quiera tenemos energía o posibilidades para guiar en los entuertos de otras compañeras. Yo no creo que haya una sola persona que tenga la verdad universal y la capacidad absoluta, yo creo que entre todas nos curamos unas a otras con las energías de todas, así que aunque a lo mejor yo todavía tengo muchos males emocionales por resolver, eso no me quita la posibilidad de ayudar a otras en sus procesos, y en sus descubrimientos personales.

Entiendo que no hablamos de “medicina” que venden en farmacéuticas ¿Qué tipo de medicina compartes para ayudar a otras?

EHB: La autocompasión, ser compasiva contigo misma, de pronto nos pasa mucho, tenemos bien puesto el ojo hacia fuera, sabemos todo lo que está mal, todo lo que no funciona y en ese sentido pues también hay que mirar hacia adentro, yo creo que un factor que puede servir para curarnos es el amor hacia nosotras mismas, pero no de una forma narcisista, eso es una distorsión total de la época, no hablo de eso, hablo de la compasión que puedas sentir por ti, lo empática que seas contigo, lo amorosa que puedas ser, lo generosa que puedas ser contigo, todo eso que de pronto estamos dando hacia afuera todo el tiempo, porque como mujeres somos mandatadas a eso socialmente ¿Qué tal que todo eso te lo das a ti? Empiezas a ser más congruente con lo que quieres y lo que no quieres, nos dicen que ser buenas personas, ser buenas mujeres, es darte a los demás todo el tiempo, todo queda para afuera y nada queda para ti.  Yo encuentro mucha sanación en los espacios naturales, en los bosques, en el mar, en los paisajes, también encuentro mucha sanación en la meditación, es determinante, creo yo, para para tratar la ansiedad.

GD: Bueno, el tipo de medicina que yo trabajo es totalmente dedicada a las plantas medicinales, tengo un proyecto de difusión y preservación de la medicina tradicional zapoteca de Ixtlán de Juárez, que es donde yo nací, un pueblito de la Sierra Norte. Mi medicina va enfocada a eso, a recordar y a volver a usar esa medicina que utilizaba mi bisabuela, quien me enseñó a curar. Es una medicina que está cada vez más en desuso, sobre todo los más jóvenes, generalmente, cuando las personas me llaman para hacer una curación de susto, una curación de tristeza y energética, a espacios o a personas. Va enfocada totalmente a plantas medicinales, las clásicas como romero, lavanda, manzanilla, también trabajo con plantas endémicas de mi pueblo, que yo misma voy a recolectar el campo.

XP: ¡Me gusta pensar que soy una farmacia! Ando manejando desde una plática amena, un hombro para llorar o un plato de comida caliente (cocino muy bien y lo considero la medicina heredada de mi linaje materno) hasta otros saberes un poco más complejos. Mis favoritos son la Alquimia del Cannabis (extractos y cosmética) y la Astrología; además, amo generar espacios de mujeres para sanar en bola, así, los sábados más cercanos a la luna llena, en casa se menea “El puchero”, un Círculo de Comadres para platicar, tomar cacao, compartir sin juzgar y brujear… Sobre todo brujear. 

ADA: Ofrezco escucha, creo que es lo primero y más importante. Mi tiempo y disponibilidad emocional. Ofrezco mis redes, y no solo hablo de las redes sociales de internet, sino de las redes de personas y apoyo que a lo largo de los años he ido ayudando a construir y que les han permitido a muchas compañeras fortalecerse, empoderarse, realizar actividades y acciones que por cualquier razón se les complicaba. Mi “oferta de servicios” es muy variada, para algunas puede ser solo un poco de buena ondita, buena vibra, ver un mensaje bonito o recordar que la vida es de colores. Para otras puede ser un empujoncito de ánimo, una brújula ética, un mapa para descubrir nuevos caminos, en fin, antes que otra cosa, me considero un puente para que muchas personas alcancen sus metas. Y, eso sí, soy una gran porrista, o dicho en palabras más adecuadas, una súper animadora.

Nombra a otras mujeres que consideres son mujeres medicina también

EHB: Para mi, mujeres medicina, Yan María Yaoyólotl, mi maestra del pensamiento lésbico feminista mexicano, porque ella también se formó en la tradición tolteca, muy coherente, muy congruente y muy clara en la vida, siempre es una mujer certera. Rita Segato, porque es muy amorosa, es muy dulce, siempre que habla apela a las emociones y eso me fascina. Lorena Cabnal, las mujeres indígenas q’eqchi, que hablan de la sanación como resistencia política, como una afrenta al sistema, el sistema que te quiere enferma todo el tiempo, enferma, compulsiva, esclavizada, medicada.

GD: Zoila Ríos Coca, es una Médica cirujana, que desde hace mucho tiempo decidió desertar de ese sistema y se hizo partera, tiene un proyecto bonito e interesante, escribió un libro y su proyecto se llama “Las parteras diosas de la oxitocina”, un concepto de partería combinando la cuestión académica con la partería tradicional. Marisol Castañeda, una chica que considero que es  mujer medicina,  tiene con su proyecto “Conejito Creciente”, se dedica a la astrología, es muy buena en lo que hace, también se dedica a la herbolaria. Mi bisabuela, Elvira Solano Díaz, ella fue quien me enseñó todo.

XP: Mujeres medicina son las Marías Luisas que nos gestaron más libres y pensantes, mujeres medicina las Leticias, hermanas que nos dijeron que nos iban a amar, hiciéramos lo que hiciéramos (y 39 años después lo han cumplido), medicina la de las Verónicas que nos invitaron a jugar con sus tortugas a los 12 y aquí siguen, la de las Sabinas que nos hicieron descubrirnos  lesbianas en gozo poderoso,  amantes luminosas que compartimos la vida con lo bueno y lo no tanto. Medicinas las Diosas Pucheras que tanto se sanan y me sanan cada sábado cercano a la luna llena. Medicinas las Tessas, las Echeverris, las Juanas que ponen en palabras aquello que ronda toda el tiempo en mi cabeza. Y así podría no acabar nunca, porque hay tantas mujeres medicinas en la Tierra como estrellas en el cielo. Así de brillantes, así de enormes, así de sanadoras.

ADA: Sandra López Cañedo (servidora pública); Ema Villanueva (partera); Diana Neri (Bruja Gorgona); Denise Alamillo y Elisa H. Blengio.

<<Fin Entrevista>>

#SomosLuna

User registration

No tienes permiso para registrate

Reset Password