Identificando la frustración en tiempos de crisis

Por Tessa Galeana

A decir verdad, la emergencia sanitaria, nos está poniendo al límite de las emociones, algunas veces no podemos identificar lo que nos está sucediendo, por lo que también es bueno acercarnos a nuestras redes de apoyo, de esa manera podremos entender qué hacer para afrontar cada una de las situaciones que nuestra mente y cuerpo nos estén presentando, como la frustración.

Es entendible que tampoco queramos seguir pasos o guías específicas, pues propician más agobio, porque no hay espacios o momentos propicios en casa, o bien, porque hay una falta de comprensión sobre lo que está sucediendo, sin embargo, la siguiente reflexión que nos aporta Andrea Gómez de la Sierra, Psicoterapeuta corporal, nos permite identificar con mayor certeza qué es la frustración y cómo podemos, a partir de eso, enfocar nuestras emociones y mejorar nuestros estados mentales.

Te invitamos a leer con detenimiento, con calma, en plena consciencia, reconociendo en ti lo que sea necesario para sentirte mejor en estos momentos:

“La frustración es una reacción que se  presenta cuando ocurre una interferencia para obtener, concluir o alcanzar algo propuesto, la mayor parte de las veces la respuesta surge acompañada de una emoción desagradable.

La vida constantemente nos llena de situaciones que se alejan de nuestra expectativa, esta falta de control ante lo que nos rodea forma parte de nuestro proceso de evolución y aprendizaje, sin embargo, no siempre lo tomamos así, acostumbradas a llenar la agenda, a nunca parar, nos cuesta trabajo poder mirar con paciencia aquello que se sale de nuestros planes.

Aprender a aceptar nuestra realidad nos brinda la posibilidad de avanzar, pese a las circunstancias, somos una sociedad acostumbrada a la inmediatez, lo que nos ha vuelto incapaces de esperar, produciendo que nuestra tolerancia a la frustración sea cada vez menor.

Cuando las cosas no suceden de la forma  esperada se nos abren dos opciones, la aceptación que nos ayuda a mirar  los procesos, o bien, la frustración que nos puede estancar, generando una serie de emociones tóxicas que nos impiden darnos cuenta de todas las posibilidades que se nos  presentan.

La mayoría  de las cosas que hoy nos acompañan no nos invitan a ser pacientes, nos hemos vuelto inflexibles, rígidos y sin la capacidad de poder adaptarnos  a los cambios, esta incapacidad produce una serie de emociones que distorsionan nuestra realidad y pareciera  insoportable sentir que algo no sucede de la manera que se esperaba o en el tiempo estipulado.

Las exigencias del día a día nos llevaran a querer satisfacer nuestras necesidades de manera inmediata, de forma radical, sin puntos medios, sin poder apreciar todas las tonalidades y posibilidades. Vivir desde este espacio de inflexibilidad produce una reacción de enojo, inquietud, tristeza o ansiedad cuando se nos presenta cualquier situación que nos enfrente al cambio o espera.

Acostumbradas a evitar pasar por la incomodidad, a querer tener las respuestas, a llenar nuestra agenda de planes, a buscar recompensas por cada una de nuestras acciones, hoy caminamos por un espacio lleno de incertidumbre.

Miramos de frente la temporalidad de las cosas y la falta de control que tenemos sobre ellas. Aquellos planes que teníamos programados se detuvieron y la vida nos invita a abrazar el “no saber”, la única forma de poder ser tolerantes ante la frustración, radica en darnos la oportunidad  de confiar, soltar, adaptarnos al cambio, identificar y abrazar nuestras emociones.

Hoy nos damos cuenta que la resistencia e inflexibilidad  solo nos aleja de la claridad y la calma, estamos aprendiendo a ser pacientes, escuchar en el silencio, permitir que se detenga el mundo y  poder conectar más con el sentido, que con la productividad, más con el proceso que con la meta, más con lo que somos y tenemos, que con lo que nos hace falta y queremos ser.

Ama los desafíos, ama lo que no es tan simple, ama los acertijos, las cosas por resolver, ama las puertas cerradas que te impulsan a buscar la manera de abrirlas, ama la oscuridad, aquello que te nubla y no te deja ver, lo raro, lo imperfecto, lo agradable como lo desagradable, ama todo lo que se presenta e intégralo a ti, es parte de evolucionar y de crecer. Solo cuando nos entregamos a la vida, amando todas sus partes, podemos soltar la incertidumbre y frustración  para entregarnos a la vida y disfrutar de vivir.”

Deseamos que esto sirva para mantener la calma y la certeza de que la crisis va a pasar, te recordamos que en LUNA, Escuela de Pensamiento Feminista, estamos ofreciendo apoyo emocional telefónico para mujeres en crisis.

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