Mujeres Feministas haciendo historia en el México actual

Entrevista a Marcela Hernández Oropa, Frente Nacional para la Sororidad

Por Tessa Galeana

El feminismo en México, tiene diferentes matices, los últimos años han surgido colectivas que se identifican con prácticas específicas, como el caso del Frente Nacional para la Sororidad, una colectiva que centra su atención en la violencia digital (cibervenganza, ciberporno y acoso sexual). Impulsando la Ley Olimpia en México, esta colectiva, ha logrado que más mujeres puedan recibir el apoyo y asesoría en esta materia.

El feminismo se ha vuelto una forma de exigir nuestros derechos, cada mujer que se asume feminista, se somete a un proceso único y personal, aprendemos a generar nuestras propias redes, a reconocernos en otras mujeres, a identificar violencias que no podíamos nombrar antes y sobre todo a accionar conforme a nuestros ideales.

Marcela Hernández Oropa, integrante del Frente Nacional para la Sororidad, nos platica su proceso y más detalles sobre su actuancia y colaboración en colectivas feministas.

¿Cómo conociste el feminismo?

En mi vida he tenido varios encuentros y reencuentros con el feminismo, desde muy joven me daban mucho coraje todo tipo de desigualdades sociales, me nefasta la discriminación y me duele la violencia clasista, racista, de género, a todo tipo de minorías y las faltas de respeto a las personas por sus diferencias. Me daba cuenta cómo al ser mujeres nos coloca, muchas veces, en desventaja frente a los hombres y primero pensé que eran condiciones naturales, pensaba que la naturaleza era injusta.

Fue hasta pasada la adolescencia que comencé a hacer activismo político contra los partidos hegemónicos, que me di cuenta que ninguna injusticia tiene que ver con cuestiones de naturaleza, sino de estructuras y concepciones socioculturales.

En 2015 hubo un despertar de las mujeres que comenzamos a hartarnos de la normalización del ultraje a nuestros cuerpos. Los medios de comunicación no paraban de dar notas de feminicidio, sin que pareciera importar a nadie. Despertó la indignación y la conciencia, en parte, gracias a mujeres emblemáticas como Yakiri, que fue encarcelada por matar a su agresor en defensa propia y surgió el llamado a la mega marcha pacífica del 24 de abril de 2016, en la que nos congregamos mujeres de todas partes, con y sin ideología política, con y sin colectiva o asociación, mujeres indignadas y dispuestas a tomar acción.

Ahí conocí a muchas colectivas feministas separatistas, me acerqué a ellas, pero nunca generé una pertenencia estable. Acudí a la primera Encuentra Nacional Feminista en la Gozadera de la CDMX, ahí me vinculé con muchas compañeras que trabajaban colectiva e individualmente por causas de las mujeres, contra la violencia y la igualdad de género. Bueno, en esa encuentra conocí a más mujeres, muy inteligentes e interesantes, me empecé a vincular más con ellas y generé relaciones de amistad, por la afinidad de intereses y causas, aunque seguí contribuyendo de manera individual en muchos espacios sin pertenecer a ninguna colectiva.

En 2017 tomé un curso de Standup feminista con Itzel Arcos y ahí sentí que tenía una colectiva de standuperas, tuvimos giras y hacíamos algo muy divertido. También en ese año contribuí a la organización del Paro Internacional de Mujeres y en ese espacio, la compañera Sandra Muñoz me invitó a apoyar la Ley Olimpia en CDMX. En enero de 2018, acudí a apoyar, por primera vez, cuando se presentó la iniciativa de Ley Olimpia en la Ciudad y conocí a Olimpia, a partir de ese momento me uní al Frente Nacional para la Sororidad, pero fue hasta septiembre, cuando tuvimos que volver a presentar la iniciativa en CDMX, porque la primera vez no prosperó. Comenzamos a ser más y más unidas las integrantes del Frente aquí en CDMX, a partir de ese momento comienza la aventura de impulsar Ley Olimpia en más y más estados, de generar información y conocimiento sobre violencia digital y lo más importante, contribuir en la atención integral a víctimas y seguir generando enlaces y herramientas para que, cada vez, más mujeres vivan libres de violencia en todos los espacios, incluyendo los digitales.

¿Qué significa el feminismo para ti?

Para mí el feminismo es congruencia interna, libertad de pensamiento, de acciones, libertad de ser yo misma. El feminismo es toda una filosofía de vida que ayuda a estar en armonía con quien realmente eres, te libera de juicios hacia ti misma y hacia las y los demás. Para mí el feminismo es el amor verdadero, libre de romanticismos dañinos.

Además es el medio perfecto para ver claramente lo que no es evidente a simple vista y para entender lo que no se había sabido explicar.

¿Por qué me duele tanto si todo mundo lo hace, si es normal, si las demás no se quejan? El feminismo y su brazo en las Ciencias Sociales, la perspectiva de género, ayudan a explicar con rigor científico por qué nos duelen actitudes, conductas, costumbres, creencias, formas de relacionarnos que se viven con normalidad, como si fueran parte de una dinámica o una condición natural de nuestra especie, pero no lo son. El feminismo te ayuda a reconocer la normalización de la violencia y a darte cuenta que te duele porque daña, no porque estés loca, seas demasiado sensible o no tengas nada mejor en que pensar.

El feminismo, además ayuda a saber que no estás sola, porque invita al actuar colectivo. Ningún/a humano/a sobrevive solo/a. La conciencia de la colectividad, de la Sororidad, de la hermandad que nos da el feminismo, nos ayuda a darnos cuenta que somos parte de una gran fuerza llena de creatividad y mucho amor.

¿Qué acciones lleva a cabo Frente Nacional para la Sororidad para visibilizar las problemáticas de las mujeres?

Las principales actividades del Frente Nacional para la Sororidad son la atención integral y acompañamiento a víctimas de violencia digital. Contamos para ello con células en por lo menos 14 estados del país de Defensoras Digitales.

A diario nos llegan a nuestras redes mensajes de chicas, de todo el país, con casos de violencia digital y delitos contra la intimidad sexual. Notarias damos contención de primer contacto, si es necesario las dirigimos con especialistas para atención psicológica o terapias alternativas. Damos orientación jurídica y acompañamiento en el proceso de denuncia.

También generamos datos, información y conocimiento sobre violencia digital en México.

Elaboramos y redactamos el conjunto de reformas, que actualmente se denomina Ley Olimpia, para que desde el marco legal se reconozca la violencia digital como una violencia de género y se penalicen los delitos contra intimidad sexual.

Todo lo anterior lo realizamos de manera voluntaria y con mucho gusto. No recibimos para ello apoyo de gobiernos ni de instituciones privadas. Nuestra única fuente de ingresos hasta el momento son las conferencias, talleres, charlas y exposiciones que hacemos en todo el país sobre violencia digital.

¿Sabes qué es el feminismo radical?

Sé lo que es el feminismo y sé lo que es ser radical, tengo mi propio concepto de feminismo radical.

Para mí el feminismo en sí ya es radical. Esta idea loca de que las mujeres somos también personas  y que el género femenino es un valor humano tanto como el género masculino, es una noción que viene a romper todos los esquemas de lo conocido a lo largo de toda la historia de las sociedades occidentales. La exigencia del respeto de nuestro derecho humano a la igualdad, ya es en sí bastante radical.

Ahora que si ese discurso se materializa en la exigencia de transformaciones profundas de las instituciones del Estado para garantizar nuestros derechos a una vida libre de violencia; exigencia de revoluciones de conciencia social, para que tanto hombres como mujeres nos demos cuenta que llevamos siglos invisibilizando, menospreciando, violentando la vida de las mujeres y de todo lo que no cumpla con las normas de masculinidad hegemónica; exigencia de igualdad de trato, igualdad de oportunidades, igualdad salarial, paridad en la representatividad institucional, ocupar los lugares públicos y exigir que los hombres tomen su responsabilidad también en los espacios privados, las tareas domésticas y las tareas de cuidado, entonces hay un grado aún mayor de radicalidad.

Pero si además de las exigencias se toman acciones concretas para hacer todas esas demandas una realidad: modificando marcos legales, capacitando autoridades, generando trabajo científico y académico, desarrollando medios de comunicación que contrarresten los discursos patriarcales, generando colectivas donde nos encontremos todas y nos empoderemos individual y colectivamente, todo eso es transformación social, todo eso es una revolución pacífica, pero muy profunda porque llega a las conciencias y a las estructuras formales.

Respecto a patear puertas, quemar cosas, rayar monumentos y romper vidrios, en serio, si hay personas que no son capaces de ver todo lo que se construye por medios menos violentos y que muchas veces eso no ha alcanzado para que se escuchen nuestras voces, si no son capaces de ver el mapa completo, entonces no considero relevante su opinión.

La movilización de acciones que a simple vista parecen más destructivas, han abierto en ocasiones la puerta a que se escuchen nuestras voces en espacios donde no se nos escuchaba. Y no hay que olvidar que ha sido la última medida ante la aplastante indiferencia social de la violencia de género estructural y sistémica que pesa sobre nosotras.

¿Las integrantes de Frente Nacional qué corriente feminista persiguen?

En el Frente no perseguimos corrientes, somos mujeres sororas, todas las mujeres caben aquí. Eso sí, rechazamos los oportunismos de personas falsas que buscan colgarse de las causas feministas para llegar a otros intereses.

En ese sentido, acuñamos el término fakeminismo, en el que incluimos a personas que se cuelgan de causas justas para hacer política, aquellas que están del lado de las mujeres sólo cuando les conviene, las que dicen estar con las feministas, pero en contra del aborto libre, seguro y gratuito, las que minimizan las formas de lucha que son diferentes a las suyas propias, las que hablan del feminismo, creyendo que es lo mismo que el machismo, pero de las mujeres, etcétera.

Rechazamos el fakeminismo, de ahí en fuera, somos súper incluyentes.

¿Qué lecturas recomiendas a toda mujer que desea conocer el feminismo?

No me parece tan fácil esta pregunta, hay muchísimas lecturas, desde novelas, hasta textos académicos especializados en género.

Recomiendo escritoras y novelistas: Virginia Woolf, Simone de Beauvoir, Ángeles Mastretta, Sara Sefchovich; teóricas y académicas: Evangelina García Prince, Teresita de Barbieri, Joan Wallach Scott,  Isabella Esquivel Ventura, Marcela Lagarde.

Y finalmente, no puedo dejar de mencionar dos textos que no hablan en sí de feminismo, pero hablan de masculinidades y patriarcado, que son temas INDISPENSABLES para que quienes no conocen el feminismo, o más aún, lo rechazan, lo desconocen o abiertamente se oponen, entiendan por qué somos feministas: “La dominación masculina” de Pierre Bourdieu (2000) y “Masculinidades” de R.W. Connell

¿Te consideras referente para otras mujeres?

Pues no, no porque piense que no he hecho nada bueno o admirable, sin duda considero que hago cosas importantes y buenas, al menos eso intento todo el tiempo, pero creo que es fundamental que no nos comparemos unas con otras, que dejemos de una vez por todas de buscar la aprobación y el reconocimiento externos y que cada una desde lo personal, seamos nuestros propios referentes.

Esto se dice fácil y parece sencillo de entender, pero lo digo en un sentido profundo, esta búsqueda de las/os ídolas/os, esta aspiración constante a cubrir expectativas externas, nos conduce a la infelicidad y al sin sentido en la vida. La gran apuesta es por estar en contacto con nuestro ser interior y traerlo a la luz siempre. Cuando digo que cada una sea su propio referente, me refiero a eso, a que seamos capaces de escuchar y atender a los mensajes de nuestro ser, que se manifiesta en nuestros sentimientos, emociones, intuiciones y sensaciones, más que en los pensamientos y racionalizaciones.

Nadie necesita un referente externo cuando se conoce a sí misma y sabe escucharse, entonces es claro que en la diversidad está la riqueza de las colectividades y que los logros de unas no hacen menos a otras, sino todo lo contrario, que no todas tenemos que ser líderes, que a veces toca que unas lideren y otras sigan y eso está perfecto, no hace a ninguna más o menos valiosa, otras veces toca actuar en total horizontalidad y eso también está perfecto, el punto es tener la certeza de que con el solo hecho de existir, estás aportando ya un gran valor a la humanidad.

Bajo ese entendimiento, no se necesitan referentes externos, toda la sabiduría, la orientación, el valor que necesitamos está dentro de cada una y si no lo sentimos es porque hay una desconexión con el propio ser.

Estamos en un momento histórico para el feminismo mexicano ¿Consideras que estamos abriendo una brecha perdurable?

¿Te refieres a que si creo que lo que estamos haciendo deja las bases para un mejor futuro? ¡SEGURO QUE SI! Estoy convencida de que todo el trabajo que se hace ahora permitirá que nuestras hijas, nietas y todas las mujeres que vengan, vivan vidas de más libertades, más igualdad y menos violencia. Tengo mucha fe en ello porque lo que hacemos, lo hacemos con amor y eso es lo que deja las huellas más profundas.

Creo que nuestra percepción del mundo en el que vivimos, también tiene mucho que ver hacia dónde decidimos enfocar nuestra atención. Yo sé que hay muchísima violencia, sé que pasan cosas aterradoras en este país y en este mundo y soy tan consciente de ello, que decido dedicar mi vida a trabajar para que esas cosas horribles dejen de pasar. Pero yo no creo que la humanidad es horrible, que somos lo peor de la creación, que el mundo está podrido, ni que los hombres son malos, a pesar de que sé que hay cosas muy lamentables, la verdad, ¡decido enfocar mi mirada, mi atención y mis energías en lo hermoso que tiene la vida!

La Sororidad, los círculos de maternidades subversivas, la fraternidad, el perdón, la compasión, las revoluciones sociales, las corrientes de crianza respetuosa con amor y con apego, los círculos de masculinidades en donde los hombres cuestionan el sistema patriarcal, no sé, hay muchas cosas por las que esta vida vale mucho ser vivida, hay mucho por lo que tener esperanza en un futuro mejor y un presente placentero.

Creo que no solo estamos haciendo cosas para que el futuro sea mejor, sino que al hacerlo, nuestras vidas están tomando un sentido que las dota de mayor armonía, más felicidad, ¡dicha! Nos encontramos en la causa, eso nos hermana y nos hace mejores.

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