La emancipación de las mujeres

Por Tessa Galeana

Hablamos de libertades, de recuperar aquello que no nos han querido permitir, hablamos de algo que no somos porque no nos dejan ser. 

Emanciparnos es la única forma de libertad que deseamos, porque no queremos seguir a un amo, a un poder, no necesitamos una tutela, no queremos seguir siendo dependientes del sistema que nos quiere ver arder. 

Buscamos reivindicación como humanas, podemos ser autónomas, somos más que una cocina, una vestimenta, una maternidad. Emancipación es por lo que más luchamos. Somos mente y cuerpo, creatividad y saber, capacidad y voluntad. 

Para lograr autonomía, necesitamos abrirnos a otras perspectivas, revelarnos ante el sistema, el mismo que nos dice cómo quiere que seamos y actuemos. 

Olimpia de Gouges

Desde finales del siglo XVIII, con la revolución francesa se aprovechó para comenzar el proceso de liberación de la mujer y la reivindicación de nuestros derechos, aunque muchas mujeres murieron por eso, como Olimpia de Gouges, quien escribió la “Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana”. La escritora declaró: “La mujer tiene el derecho a ser llevada al caldaso y, del mismo modo, a subir a la tribuna…”. Rebeldía e insubordinación, en tiempos de misoginia explícita, hombres ofendidos, la acallaron de la única manera que en en esa época sabían hacerlo, Olimpia fue guillotinada, ante la mirada de otras mujeres, para mantener el control y el terror. Tal como en la caza de brujas, donde Miles de mujeres fueron torturadas y masacradas para que el sistema androcentrista pudiera seguir con el poder y el control de la humanidad. 

La emancipación femenina ha tenido que sobrevivir históricamente, traspasando generación tras generación la toma de consciencia, adaptándose a cada contexto, época y zona geográfica; hecho que ha permitido abrir la puerta a la ideología feminista, logrando cuestionar el origen de la opresión, la desigualdad y accionando para nombrar al opresor y reaccionando a las violencias que a nuestros días, hemos podido identificar. 

Nuestra emancipación no corresponde a cambiar de posición de poder, es decir, no queremos intercambiar nuestra situación de oprimidas a opresoras, nosotras buscamos que se respete nuestra vida y se nos deje tomar control de ella. 

Queremos la libertad de ser mujeres, de decidir si formar una familia o no, ser madres o no. Emanciparnos, es reconocer nuestros aportes, nuestros conocimientos, nuestros ideales. Emanciparnos, es saber que estamos bien, que no necesitamos de un hombre que nos eduque, es también dejar de mirar como únicos referentes a los hombres, es posicionarnos en un lugar que merecemos y nos corresponde como seres humanas. 

La emancipación femenina, es un proceso que no termina, pero que avanza, algunas veces lento, otras más rápido, sin embargo, seguimos en el andar, aprendiendo de quienes nos antecedieron y quienes nos mostraron que existe un camino a seguir y que la brecha de privilegios existente, merece ser equilibrada. 

Las mujeres buscamos un mundo en el que seamos parte, no como esclavas, ni como objetos, sino en el que nosotras seamos humanas, con aceptación y reconocimiento. Un mundo en el cual se nos permita ejercer nuestra libre expresión y en el que no se nos trate con desdén.

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