Acuerpar y hermanar para sanar-nos

Por Tessa Galeana

Una característica del feminismo, es formar redes de apoyo entre mujeres, darnos empatía y comprensión entre nosotras. Algo que el sistema patriarcal nos ha negado históricamente, es darnos un amor libre, del que no necesita más que desbordarse entre mujeres, sin condiciones y sin miedo. Las mujeres, a través de una reconstrucción de pensares y sentires, es que intentamos erradicar la misoginia y el machismo que también se nos ha querido implantar, con el único fin de mantener una competencia entre mujeres.

Formas tan específicas que el heteropatriarcado ha encontrado para que nosotras no logremos la unión y de esa manera mantener el control sobre nosotras. Sin embargo, el feminismo, para nosotras significa fomentar redes entre mujeres, sean donde sean, sin distinción y sin discriminación, para poder desbordar las energías que necesitamos para ayudarnos y, muchas veces, rescatarnos de violencias que nos son infringidas y las que nos pueden hacer perder la vida.

Generar una red de apoyo, implica no solo escuchar a otra mujer cuando se encuentra en conflictos emocionales, sino también compartir tiempo y espacios, encontrar herramientas de ayuda, ubicar profesionales con quienes se puedan canalizar, conocer protocolos jurídicos, medios legales para resolver situaciones complejas.

Las colectivas feministas, no solo funcionan para organizar una marcha o un performance, somos grupos de mujeres, que nos acuerpamos y hermanamos, para poder sanar-nos. Es un hecho que entre todas sanamos y avanzamos; acuerpar quiere decir respaldar, apoyar o defender a alguien, nosotras hemos adoptado ese término porque sabemos que ha sido esencial para que nuestras redes de apoyo se generen y prevalezcan, solo así es que hemos podido reivindicar nuestro ser mujer.

Dentro de este acuerpamiento, sabemos que nuestro cuerpo es el principal territorio de defensa, que nuestros cuerpos merecen ser escuchados, atendidos, defendidos por nosotras mismas. Habíamos vivido siendo ajenas a nuestros cuerpos, porque el capitalismo así nos lo había impuesto, habíamos soltado toda nuestra energía en productos de consumo desmesurado, que no nos habíamos concentrado en cuidar de nosotras mismas.

Hermanarnos es otra vertiente de las redes de apoyo, funciona como un mecanismo de reconocimiento entre mujeres, de reconocernos como iguales, como pares, apelamos a vernos como hermanas, porque es la manera en que podremos reeducar nuestras mentes, sabiendo que no necesitamos competir entre nosotras, además de abrazar aquello que somos, sin importar el vínculo consanguíneo, porque sabemos muy bien que las familias, para muchas de nosotras han sido parte fundamental para que suframos violencias y para poder sanar aquello que se nos ha hecho, hemos necesitado ubicar a nuestras compañeras, que se han convertido en nuestras hermanas.

Con el paso del tiempo, hemos comprendido que nosotras sí podemos amarnos y no hablo de algo sexual, sino realmente amoroso y genuino, que si sanamos una, sanamos todas, porque estamos conectadas en nuestros espacios y momentos. Cada paso que damos, sabemos que será en beneficio de las otras y de nosotras mismas.

Nuestra politización ha sido fundamental para que logremos salir de las sombras, que nuestro movimiento trascienda a lo visible, porque lo que no se nombra no se conoce y nosotras sabemos que la única forma de poder evidenciar todo aquello que nos oprime, es dejar de tenerlo en la intimidad, porque lo personal es político.  

Acuerpar y hermanar a una mujer es amarla, comprenderla, escucharla, abrazarla, es saber que necesitamos nuestros espacios seguros, libres de violencias, hablando de lo que necesitamos hablar para sanar, es organizarnos para crear actividades que nos beneficien, como círculos de reflexión, de lectura, talleres, productos naturales para nuestro cuerpo, es apoyarnos en una economía solidaria y autogestiva.

Todas las mujeres estamos rotas, porque somos el grupo vulnerable más atacado, más lastimado, desde el momento en que nacemos; es por eso que nosotras necesitamos fomentar nuestros círculos para sanar, para reconocer nuestras historias, nuestras vivencias, reconocer entre nosotras nuestras capacidades, nuestras creatividades, solo entre nosotras podemos hacerlo, porque se nos han negado y nosotras merecemos reivinidicar nuestras vidas, con amor y armonía.

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